¿Empezaste tu negocio escribiendo en una servilleta todas tus ideas?
Si decidiste usar el boli en vez de ensuciarla con el aceite de unos calamares…
Esta newsletter es para ti.
Veo que decides seguir leyendo. Puede que necesites que te dé algunas razones para suscribirte, pero primero…
Vamos a viajar en el tiempo.
tic tic tic tac… (pon aquí la onomatopeya que mejor te parezca para un regreso al pasado)
¿Notas ese olor? Sí, el de fritanga.
Estás sentado en una mesa pegajosa o puede que en el taburete de una barra de bar.
Un bar de los de toda la vida.
Hay un barullo ensordecedor.
“Un cafelito por aquí.” “¡Dos birras, por favor!”
Pero tú ni te enteras, porque algo ha hecho clic en tu cabeza.
Servilleta en mano.
Le robas el boli al camarero (que te va a odiar si no se lo devuelves).
Y empiezas a garabatear ideas.
Puede que estés con tu colega o con tu novia, pero ahí estás tú… soltando una chapa importante.
Por fin vienen los calamares (pensar da hambre).
Se ensucia la servilleta. No importa, porque tienes el plan clarísimo.
Dos horas después, te piras del bar con tres cosas bien claras:
Y así es como empezaste tu negocio.
Bueno… puede que a lo mejor no fuera exactamente así.
Puedes cambiar el bar por una cafetería cuqui o a tu colega de barrio por tu compi de universidad.
Sea como sea, de lo que sí estoy 100 % segura es de que sentiste que te ibas a comer el mundo.
Tenías tanta ilusión que sabías que lo ibas a conseguir.
Al mismo tiempo, te entraba el canguelo y pensabas que era una locura.
Aun así, te ibas a lanzar de cabeza a la piscina del emprendimiento.
Por muy duro que fuera, con o sin apoyo, tenías claro lo que querías.
Iba a salir bien.
Lo sentías justo ahí, en la barriga. ¿Recuerdas esa sensación?
Vértigo y emoción.
Todo por un sueño en una servilleta sucia.
Y ahora… sí que deberías suscribirte, ¿no?
Te he calado perfectamente.
Bueno, pues sigamos…
Volvamos al aquí y ahora.
Puede que ese chute de energía que sentías en ese bar… ahora te haya chamuscado.
De tu boca sale más veces de las que te gustaría un “no me da la vida”.
Aunque en realidad no vives. Sobrevives.
Has pasado de la ilusión al “voy tirando”.
Tu negocio no es exactamente como habías pensado.
Y tu sueño… empieza a parecerte solo eso, un sueño.
Por suerte (o porque algún algoritmo de publicidad bien programado te ha traído hasta aquí o, mejor aún, porque alguien te ha recomendado que entres en esta web), estás aquí, con algo muy importante que decirte.
Lo mío son las palabras, y tengo una que me chifla.
AÚN
Aún puedes tirar hacia delante (y hasta sin servilleta).
Aún tu negocio no es como quieres, pero lo será.
Aún no has conseguido cumplir tu sueño, pero llegará.
Y no es que sea pitonisa… es que lo sé, porque solo los valientes emprenden. Y tú lo eres.
Bueno, y porque si te suscribes vas a ver por ti mismo que en (in)comunicantes te podemos ayudar a conseguir que tu negocio tenga eso…
Ese no sé qué que hace que todo funcione.
Vamos, que nos dedicamos a alinear lo que dices, lo que enseñas y lo que haces.
¿Cómo?
Primero, contándote los 3 errores garrafales que están matando tu negocio.
Y, segundo, porque ya sabemos que cumples con los requisitos necesarios para trabajar con nosotros.
Ah, ¿que aún no estás dentro?
No lo dejes para luego.
Si alguna vez sentiste que tu negocio podía dar más de sí, pero no sabes por dónde empezar,
aquí es donde lo vas a descubrir.
Recuerda, nada más entrar, vas a conocer los 3 errores garrafales que están matando tu negocio, y por fin vas a conseguir cumplir ese sueño de la servilleta.
Además, si te quedas, descubrirás mucho más que esos tres errores.
Descubrirás cómo pensamos, cómo escribimos y cómo transformamos negocios desde dentro (como un socio estratégico y molón).
Pero eso ya… te lo cuento dentro.